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Este es un sitio donde encontrarás relatos, testimonios y estudios sobre por qué, desde el inicio de los tiempos, la humanidad le teme a la oscuridad.

Cuento destacado

¿Qué era aquello? Un misterio

¡No vi nada! Sí; yo tenía un brazo firmemente ceñido en torno a una forma corpórea, jadeante y palpitante; mi otra mano oprimía con todas sus fuerzas una garganta tan cálida y, al parecer,…

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El resplandor (película)

Estrenada el 23 de mayo de 1980 con el título original The Shining, la película de Stanley Kubrick ocupa un lugar central dentro del horror moderno porque no depende únicamente de apariciones o sobresaltos: construye una experiencia de inquietud sostenida, donde el aislamiento, el deterioro mental y la violencia familiar se convierten en el verdadero núcleo del espanto.

¿Qué era aquello? Un misterio

¡No vi nada! Sí; yo tenía un brazo firmemente ceñido en torno a una forma corpórea, jadeante y palpitante; mi otra mano oprimía con todas sus fuerzas una garganta tan cálida y, al parecer, tan carnosa como la mía; y, sin embargo, con aquella sustancia viva entre mis brazos, con su cuerpo pegado al mío, y todo ello bajo el resplandor brillante de un gran chorro de gas, ¡no veía absolutamente nada!

La reína de picas

La puerta de su cuarto se abrió y una mujer vestida de blanco entró. Se acercó a la cama, y el hombre, aterrado, reconoció a la condesa.
—He venido a ti contra mi voluntad —dijo ella bruscamente—; pero me mandaron concederte lo que pedías. El tres, el siete y el as, sucesivamente, son las cartas mágicas. Deben transcurrir veinticuatro horas entre el uso de cada una, y, después de haber usado las tres, no deberás volver a jugar nunca más.

El invitado de Drácula

Entonces, de pronto, surgió al trote desde más allá de los árboles una tropa de jinetes con antorchas. El lobo se alzó de mi pecho y corrió hacia el cementerio. Vi a uno de los jinetes —soldados, por sus gorras y sus largas capas militares— alzar la carabina y apuntar. Un compañero le levantó el brazo de un golpe, y oí silbar la bala sobre mi cabeza.

Presagios de la caída de México- Tenochtitlan

Antes de la llegada de los barcos, antes del sitio, antes del hambre y la peste, el miedo ya había comenzado. En la memoria mexica, la catástrofe no empezó cuando los españoles entraron en escena, sino cuando el mundo comenzó a descomponerse: una llama en el cielo, templos que ardían solos, aguas agitadas sin viento, una mujer que lloraba en la noche.

La cosa maldita

El testigo Harker se dirigió a la ventana abierta y se inclinó sobre el alféizar, desfallecido y con náusea. Dejando caer el pañuelo sobre el cuello del muerto, el forense fue hasta un rincón de la habitación y, de un montón de ropa, fue sacando una prenda tras otra, sosteniéndola un instante para que la inspeccionaran. Todas estaban desgarradas y tiesas de sangre.

La irrupción mongola en Europa

Antes de que los jinetes de las estepas aparecieran en el horizonte, ya circulaba su sombra. Desde la Rus arrasada hasta las fronteras de Polonia y Hungría corrían noticias de ciudades abiertas por la fuerza, rutas cubiertas de fugitivos y ejércitos que, una vez derrotados, dejaban regiones enteras expuestas a la ruina.